¿Cuándo acudir?

Existen muchos indicadores y síntomas a tener en cuenta, que los primeros que ven son los padres ya que son los principales observadores del niño/a, entre ellos se pueden nombrar:

– Que no se comprenda cuando el niño/a hable
– Que con frecuencia el/la niño/a se coma letras cuando hable o que agregue otros sonidos
– Que respire con la boca abierta
– Que tenga dificultad al pronunciar algún sonido
– Que se quede afónico con frecuencia
– Que manifieste que no escucha bien
– Que no discrimine ruidos de sonidos
– Que no hable o hable muy poco
– Que haga cambios drásticos en la voz
– Que presente alteraciones físicas, por ejemplo: parálisis cerebral, espina bífida…
– Que presente alteraciones sensoriales
– Que presenta retraso general en el desarrollo y en el lenguaje
– Que se descentre con facilidad ante cualquier actividad de la vida diaria
– Que no logre seguir consignas lingüísticas sencillas
– Que presente dificultades a la hora de leer o escribir correctamente.